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MERCADO DE GRANOS

CLIMA

INFORME CLIMÁTICO MENSUAL
03/11/17

A gran escala, la región pampeana se vio favorecida por las deficiencias pluviales.

PREDOMINÓ LA ESCASEZ

La performance deficitaria de las lluvias del mes de octubre, a gran escala ha beneficiado a la región pampeana. Salvando zonas del oeste cordobés, el retroceso de las precipitaciones, puede considerarse hasta oportuno. Hemos venido analizando en los meses previos el riesgo que significaba la sobrecarga de humedad que sufrían vastos sectores agrícolas de BA, SF, este de CB y ER, algo que generaba mucha incerteza a la hora de definir cuál iba a ser, finalmente, el área apta para incorporar a la gruesa. El máximo pluvial de octubre, había sido anticipado en septiembre y durante el mes pasado, la sobreoferta de lluvias se restringió la extremo noreste del país.

El análisis del mapa de lluvias necesariamente debe comenzar por las precipitaciones extremas observadas en la provincia de Misiones y las vecindades del noreste de Corrientes.

La escala deja de ser representativa para el este sector. Las marcas pluviales de la zona tienen un piso en los 300 milímetros y muchas localidades de Misiones tienen totales mensuales que superan los 500 milímetros, valores que constituyen un record (para el mes de octubre) desde el inicio de las mediciones que datan de 1961. Este comportamiento se replicó en el sudeste paraguayo y en las vecindades de Brasil, sin embargo las lluvias experimentaron un drástico decrecimiento hacia el sur y hacia el oeste. Solo a manera de ejemplo, la localidad de Ituzaingó recibió en octubre 330 milímetros, registro que cae a apenas 70 milímetros en la capital correntina. Es decir en algo más de 200 km las precipitaciones se multiplican por cinco. La convergencia de sistemas precipitantes de alto porte sobre una zona relativamente reducida, ha privado a gran parte del NEA de la esperada recuperación pluvial, algo que se sufre y mucho en el inicio de la gruesa sobre el oeste chaqueño, Santiago y noroeste de SF. Tanto la soja como el algodón se han sembrado en condiciones muy exigidas, o en muchos casos aún se espera un momento más propicio para el arranque de la implantación. El primer sistema precipitante de noviembre, ha vuelto a preferenciar la Mesopotamia sobre el NEA, lo cual impone un contexto de cautela para el avance de las siembras en gran parte del norte del país.

Cuando comparamos las lluvias observadas con los valores estadísticos (1973-2016), es más sencillo verificar el comportamiento deficitario que ha predominado a gran escala. Dejando de lado el extremo noreste del país, donde la anomalía positiva no requiere mayores análisis, vemos que en el resto de las zonas agrícolas el valor estadístico se ha comportado mayoritariamente como techo. Se detectan en este análisis, corredores o zonas donde los totales pluviales quedan dentro del margen de los valores normales, sin embargo la señal de gran escala es deficitaria.

Volviendo al análisis inicial, si bien este comportamiento puede considerarse una falla del sistema climático, ya que octubre suele aportar lluvias muy generosas y generalizadas, no deja de ser oportuno. En realidad, podríamos hablar de una doble falla ya que el máximo de octubre parece haberse concretado en septiembre, de alguna manera, las lluvias han invertido su comportamiento en el arranque de la primavera. Si invertiríamos los totales pluviales, seguramente nos sorprendería un mapa de categorías mucho más cercano al normal. Como sea, las deficiencias de octubre dieron una oportunidad a las zonas más complejizadas por los excesos pluviales y hoy el horizonte de área apta para la gruesa tiene chaces de ampliarse. No hablamos tanto de zonas que recientemente resolvieron sus anegamientos, sino más bien de la mejora en los accesos a lotes que ya se perfilaban en buenas condiciones.

Estas primeras lluvias de noviembre, han sido razonables en las zonas más comprometidas, los máximos se vieron sobre el centro este de SF y en gran parte de la Mesopotamia.

El mes de octubre se presentó más templado que lo habitual. Posiblemente el cambio de circulación sin un predominio tan eficiente de los vientos del noreste, justifican los promedios térmicos que se han observado. En general, las temperaturas extremas presentaron desvíos negativos respecto de los valores estadísticos, no muy marcados, pero si suficientes como para validar un mes que se alejó del comportamiento habitual también en esta variable. A gran escala, han predominado temperaturas inferiores a las normales, algo que acompaño lo que mostraron las lluvias. En el extremo noreste del país también muchas jornadas fueron dominadas por vastas coberturas nubosas algo que impidió el crecimiento de las máximas. Nuevamente encontramos en el mes de septiembre, registros de temperaturas máximas más elevadas que los observados en el mes de octubre. La vuelta a la circulación predominante del sector noreste que se ve desde finales de octubre, parece perfilar un mes de noviembre con un comportamiento que en las dos variables principales lograría acercarse con mayor probabilidad a los valores normales.

CLASIFICACIÓN DE LAS RESERVAS

Como es habitual, se analizan las condiciones de humedad actuales mediante la comparación con los valores de reservas normales para la fecha. Los resultados se clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la serie de datos1973-2016.

La moderación de las precipitaciones del mes de octubre, se complementó con el reciente evento pluvial para converger en un balance hídrico que en muchos sectores de la región pampeana se presenta aun sobrado, pero con una tendencia más favorable que la que se perfilaba al salir del mes de septiembre.

La provincia de ER y el centro de SF, con lluvias de mayor volumen en estas primeras jornadas de noviembre, recomponen un escenario temporariamente excesivo. Sobre sectores de BA, la memoria de los suelos saturados no necesita demasiado para recrear este escenario, sin embargo, la situación actual es a claramente mejorada respecto de lo que planteaba el comienzo de octubre. Incluso zonas anegadas, muy comprometidas en el invierno y el arranque de la primavera han mejorado, claro la mejora es desde una posición muy dificultosa, por lo cual sobre la pampa deprimida siguen estando las mayores incógnitas acerca del área que podrá ser incorporada en forma eficiente y conveniente a la gruesa.

Para esta fecha del año pasado, se perfilaba una situación más compleja sobre el sur de BA y a la vez mas aliviada en el sudoeste de CB, con anomalías muy marcadas en las zonas deprimida de LP y oeste de BA, es decir, este es un tema que viene de largo y que lamentablemente no ha perdido actualidad.

En fechas en que las siembras comienzan a ganar ritmo en la zona núcleo, la tensión parece centralizarse en áreas del centro sur de CB donde pueden estar observándose algunas deficiencias.

Las mismas parecen más complejas hacia el departamento Rio IV, sector que se constituye en el epicentro de un área relativamente reducida que puede caer en sequía de no recibir precipitaciones importantes de manera perentoria.

TENDENCIAS CLIMÁTICAS

Indicadores de Escala Global

Durante el mes de octubre, el Pacifico Ecuatorial central ha tendido a enfriarse. En efecto las sucesivas mediciones semanales de la temperatura superficial del mar, han manifestado desvíos negativos que se consolidan al promediar la situación mensual. En el mapa destaca en color azul el corredor de aguas más frías que se extiende por el cero de latitud.

Este escenario debemos analizarlo y ponerlo en contexto. Si bien el desvío negativo es más significativo que el que se preveía a mediados de septiembre, el apartamiento sigue siendo muy débil. Apenas unas décimas de grado fuera del intervalo considerado de neutralidad, no bastan para generar una señal importante sobre la circulación atmosférica. De ningún modo el retroceso de las lluvias de octubre puede asociarse a este enfriamiento, y si este sería un argumento valedero, los valores extremos de precipitación del extremo norte de la Mesopotamia y sus vecindades, lo contradicen de manera contundente.

Entendemos que la anomalía cálida del Atlántico, continúa siendo más influyente sobre el comportamiento pluvial de la parte centro sur del sudeste de Sudamérica. El mismo oscila en su extensión e intensidad, pero no se retira. Esta anomalía por el momento sigue expresándose como una causa principal de las lluvias abundantes en la Mesopotamia, gran parte del sur de Brasil y Uruguay. Su efecto se modera hacia el oeste ya hacia el sur, sin embargo entendemos que con el correr del mes de noviembre esto tenderá a modificarse.

Indicadores de Escala Regional

La circulación atmosférica se mostró muy variable durante el mes de octubre, alterando el predominio del flujo del noreste que inusualmente se observó durante el trimestre frío y el comienzo de la primavera. Paradójicamente, cuando se esperaba un afianzamiento de este predominio, el mes de octubre presentó mayor circulación desde el oeste y sudoeste. Este comportamiento del viento también fue un elemento que a la vez de influir negativamente sobre el campo pluvial favoreció el secamiento superficial.

Es muy improbable esperar que durante el mes de noviembre esta situación se sostenga. Es posible que haya mayor grado de alternancia, pero en el promedio de lo que resta del año, seguramente los vientos del noreste terminaran por transportar la carga de humedad necesaria como para al menos alcanzar un patrón normal de precipitaciones.

El extremo noreste del país por el momento vuelve a ser el epicentro de los máximos pluviales aunque las recientes precipitaciones, han incorporado a zonas del centro de SF y ER a un nivel de lluvias más generoso. Con el avance del mes de noviembre es razonable esperar que la humedad se expanda hacia zonas del oeste y que las primeras lluvias de importancia se concreten sobre el oeste del NEA y el NOA.

La zona núcleo ingresa en una decena de días relativamente seca, condición que no se sostendrá en la transición hacia la segunda quincena del mes. Durante los próximos diez días las precipitaciones tienen mayor probabilidad de ocurrencia sobre el sur de la región pampeana y el norte del país, para luego ingresar en un período donde las mismas ganarían territorio sobre la franja central.

CONCLUSIONES

De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre:

1. El indicador ENSO se mantiene dentro de valores que pueden considerarse neurales, los ligeros enfriamientos se han afianzado pero siguen sin ser relevantes en su acoplamiento con la circulación atmosférica.

2. La anomalía cálida del Atlántico es un elemento latente con fuerte afectación positiva del campo pluvial sobre el este de la región pampeana. En principio esta anomalía favorecería a que los máximos pluviales se ubiquen sobre las provincias pampeanas del este o se mantengan en la Mesopotamia.

3. Se espera que con el aumento de radiación y el calentamiento superficial, los sistemas precipitantes de origen convectivo comiencen a activarse favoreciendo a los sectores mediterráneos más necesitados. La temporada de lluvias en el NOA, todavía no inicia, pero en el oeste del NEA está atrasada, algo que también afecta el oeste cordobés. La segunda quincena de noviembre debería comenzar a dar respuestas pluviales favorables, independientemente de los pasajes frontales. Para ello es también muy importante que el flujo del noreste extienda su influencia hacia el oeste y logre una distribución más amplia de la humedad proveniente del Atlántico. La humedad de origen amazónico recién comienza a llegar a los llanos orientales de Bolivia.

4. No se esperan heladas fuera de fecha, principalmente en el sur de la región pampeana. Para expresarlo en forma correcta, estos eventos son muy improbables, el riesgo se presenta muy disminuido.