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MERCADO DE GRANOS

CLIMA

INFORME CLIMÁTICO MENSUAL
02/02/18

Las lluvias escasas de enero dejaron reservas exiguas en vastos sectores productivos.

AFIANZAMIENTO DEL DEFICIT

Durante el transcurso del primer mes del año, las precipitaciones escasas que habían afectado principalmente a gran parte de BA y LP durante de diciembre, lejos de recuperarse, ganaron extensión sobre la franja central y solo algunos corredores lograron acumular precipitaciones que se enmarcan dentro de valores normales. Por otra parte en el norte del país se concentraron las lluvias más abundantes y de mayor cobertura, incluso con algunos records en áreas reducidas de la provincia de Chaco.

Dentro del ámbito de la región pampeana, las lluvias se presentaron con buena frecuencia, sin embargo predominaron los eventos de volumen modesto, lo cual ya al cierre de la primera quincena del mes, presentaba un fuerte condicionante para lograr un comportamiento normal.

Algunos eventos dejaron lluvias más importantes en zonas que van desde el este de SL hasta el noroeste de BA. Dentro de este corredor se han registrado áreas reducidas con tormentas de altos milimetrajes, que no son representativas a nivel zonal. Con menos volumen, la costa bonaerense también se vio favorecida. Sin embargo, a gran escala han predominado claramente las deficiencias pluviales.

Gran parte de la provincia de ER, sectores inconexos de SF, LP y buen aparte de BA no han encontrado ningún auxilio en las lluvias de enero para combatir la sequía.

La contracara del comportamiento pluvial de la región pampeana se dio en el norte del país. Han habido eventos muy destacados en Tucumán, Tartagal y Sáenz Peña, los cuales encabezan como máximos pluviales las abundantes lluvias que se concretaron en toda la región. Debemos destacar que sobre el NOA las precipitaciones tuvieron mayor continuidad, mientras que en el NEA, las mismas fueron más concentradas en la segunda quincena. En el Chaco, la oferta de agua fue muy dispar, pero en general los acumulados superaron los valores normales. No es claro si estas lluvias han logrado revertir plenamente el daño que ya había causado la seca que se arrastraba. Esta recuperación pluvial también es muy evidente en el norte correntino y Misiones, evidenciándose de esta manera una clara separación del norte del país respecto de la región pampeana en cuanto a las lluvias recibidas.

Cuando se comparan las lluvias registradas con los valores estadísticos (1973-2017), las diferencias se vuelven más contundentes. Dentro de la región pampeana, el corredor costero bonaerense completó valores normales de precipitación, sumando la zona antes mencionada y que define una franja desde SL hasta el noroeste bonaerense, con anomalías puntuales positivas localizadas (Lincoln, Laboulaye y Villa Reynolds). Esta discretización de las anomalías evidencia una estructura atmosférica dominada por ejes de alta presión, que tienden a minimizar la eficiencia de la actividad que generan los sistemas frontales. Estas perturbaciones han tenido una buena frecuencia, pero la tapa que impone la estructura media de la atmósfera a los desarrollos nubosos, termina por definir sistemas precipitantes mayormente insignificantes. Dentro de este contexto, en algunas zonas, la estabilidad logra quebrase y la convección genera tormentas con una dinámica muy contundente y se provocan las lluvias de escala reducida, como también se observaron en la zona de influencia de Gualeguaychú por ejemplo.

En el norte del país este comportamiento no fue influyente en todo el mes sobre el NOA y en la segunda parte del mes de enero en el NEA. Es muy evidente la respuesta de las lluvias a la presencia o no de las zonas de alta presión sobre el continente. Este comportamiento en los últimos años ha sido en general de menor escala, pero en esta ocasión esta dinámica adquiere una vastedad que se ha vuelto riesgosa para la evolución de la campaña.

El comportamiento térmico del mes de enero evidenció períodos donde las temperaturas se ubicaron por encima de los valores normales, sin embargo al cerrar el mes, los promedios de las temperaturas máximas no fueron particularmente rigurosos. El punto a tener en cuenta es que dentro de un contexto de precipitaciones escasas, las temperaturas máximas ligeramente corridas hacia arriba, generan un impacto muy marcado. Este comienzo de febrero no parece apartarse demasiado de este situación.

CLASIFICACIÓN DE LAS RESERVAS

Como es habitual, se analizan las condiciones de humedad actuales mediante la comparación con los valores de reservas normales para la fecha. Los resultados se clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la serie de datos1973-2017.

Es razonable esperar una clasificación de humedad en retroceso para este comienzo del mes de febrero, atendiendo básicamente el comportamiento pluvial descripto. Gran parte de BA, LP, ER, suman una franja que incluye el norte de CB y las vecindades de SF, para configurar una muy vasta zona donde las reservas se encuentran muy alejadas de los valores estadísticos. El resto de la región presenta condiciones ligeramente mejoradas, incluso algunos sectores del sur de CB, costa bonaerense y áreas reducidas de ER, se mantienen con reservas que pueden considerase normales.

Si a este mapa le sumamos las deficitarias perspectivas pluviales que se proyectan para el recorrido de esta primera década de febrero, es obvio inferir que el área con reservas en niveles críticos, tenderá a crecer. La entrada al período crítico para la definición de la campaña sojera es poco auspiciosa.

Para la misma fecha del año pasado, la riesgosa y en algunos casos crítica situación hídrica que hoy se observa en parte de la zona núcleo, sólo afectaba áreas del sur bonaerense y parte del oeste cordobés. Sobre un escenario normal o ligeramente sobrado en buena parte de la franja central, sobrevinieron lluvias normales que permitieron una buena evolución para la oleaginosa. Al mismo tiempo por entonces comenzaba a revertirse la seca en el sur de BA, la cual a la postre fue el origen de una sobreoferta de agua que derivó con un vastas zonas inundadas durante el invierno.

La situación actual encuentra similitudes con el arranque de 2015 en gran parte de ER y una extendida franja del norte y oeste de BA. En 2013 el efecto negativo del déficit pluvial del mes de febrero fue más generalizado, sin embargo, a gran escala, las últimas campañas han presentado un predominio de precipitaciones generosas en este mes de definición. Este cambio de escenario, promoverá seguramente un impacto negativo en los rindes.

A esta altura del año el mapa de clasificación para la pastura no encuentra grandes diferencias con el de una soja de primera. En consecuencia, la clasificación de humedad puede considerarse representativa de buena parte de las zonas sojeras principales.

Partiendo de las condiciones actuales de humedad, claramente la mitad del mes de febrero representa una bisagra para la suerte de muchos cultivares. El regreso de las precipitaciones puede ser progresivo, en principio primero ganando cobertura y luego mayor volumen.

TENDENCIA CLIMATICA

Indicadores de Escala Regional

El fenómeno de La Niña no ha experimentado modificaciones sustanciales. Básicamente el enfriamiento ha logrado persistencia, pero no intensidad. Los valores de anomalía no han superado la categoría de evento débil. En el mapa puede observarse la presencia del corredor frío a lo largo de la línea ecuatorial.

A la hora de justificar el escenario pluvial deficitario que predomina en buena parte de la región pampeana, no podemos soslayar la presencia de este fenómeno. No obstante, entendemos que la estructura estable que presenta la atmósfera remite más a la escala regional.

Se presenta como un indicador positivo, la recomposición de la anomalía cálida sobre el litoral uruguayo, aun incipiente sobre las costas brasileñas. Esta anomalía es sensible para gran parte de la franja agrícola del este del país. Con un desplazamiento de la zona de alta presión hacia el océano, podría morigerarse la falta de precipitaciones. No obstante el patrón deficitario instalado parece riguroso y complicado de revertir.

Indicadores de Escala Regional

El seguimiento diario de la situación meteorológica mediante imágenes satelitales, ha permitido reconocer, por repetición, la influencia de la zona de alta presión sobre gran parte de la región pampeana. Hemos notado en la segunda parte del mes de enero una fuerte restricción de las tormentas de importancia al norte del país, mientras que el paso de los sistemas frontales en la región pampeana era mayormente visible a través de nubes de escaso desarrollo.

Con este patrón de circulación tan afincado, la campaña parece sesgada por la persistencia de un patrón de lluvias modesto. El mismo puede experimentar mejoras temporarias y sectorizadas, pero difícilmente encuentre en el mediano plazo una evolución que recomponga la situación que se observara hasta principios de octubre.

Esta coyuntura dinámica establece un escenario de mucha cautela en cuanto a la recuperación de las precipitaciones.

CONCLUSIONES

De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre:

1. Se mantiene la perspectiva de comienzos de enero en cuanto al indicador ENSO: “el mismo se mantiene débil pero firme en estado La Niña. El enfriamiento se proyecta sostenido por el resto del verano y hasta comienzos de otoño”.

2. A gran escala las lluvias normales siguen perfilándose como techo del comportamiento pluvial. En este sentido gran parte de BA y LP se ubican como más proclives a recibir precipitaciones inferiores a las normales. Eventualmente y como se ha venido observando, pueden aparecer áreas reducidas donde se observen tormentas con lluvias de buen porte, sin embargo es poco probable que esta característica logre instalarse a gran escala.

3. Se prevé que la segunda parte del mes de febrero presente un mejor comportamiento pluvial, sin embargo es improbable que las precipitaciones que se acumulen a lo largo del mes logren satisfacer la demanda para devolver las reservas a valores normales.

4. Las lluvias en el norte del país tienen mejores chances de mantenerse en valores normales y eventualmente los máximos pluviales se ubicarían en esta región del país. Sin embargo es importante remarcar que el NEA podría volverá a acoplarse a un comportamiento pluvial modesto como el que se perfila para gran parte de la franja este del país.

5. El patrón térmico tenderá a mostrarse con una vasta tendencia hacia los desvíos positivos, posiblemente más marcados en el sur de la región pampeana y la Patagonia.