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MERCADO DE GRANOS

CLIMA

PANORAMA SEMANAL
06/07/18


Junio se mostró frío y seco, con una transición más húmeda hacia el mes de Julio

FRÍO Y SECO

Las sucesivas irrupciones de aire polar que se observaron en la transición de mayo para junio y durante la primera parte del mes pasado, influenciaron a la baja la oferta de agua a gran escala. Si bien el comienzo del invierno se caracteriza por una retracción importante en la oferta de agua, en términos relativos, las lluvias registradas no han aportado al mantenimiento de las reservas, principalmente en zonas del oeste. Dentro de este contexto, hubo áreas del centro y este de BA y sectores de la Mesopotamia donde la performance pluvial presentó un patrón mejorado respecto del que predominó a gran escala.

Las lluvias registradas en el mes de junio, representadas en el mapa, permiten apreciar un máximo de lluvias en la zona central de la cuenca del Salado bonaerense, decantando en milimetrajes menores hacia el resto de la provincia, el sur de SF y sur de CB. Dentro de la Mesopotamia, el centro norte de Corrientes, se llevó los acumulados mayores. Como podemos observar, en el resto de las áreas productivas de la región pampeana o el norte del país, las lluvias han sido muy modestas. Mayoritariamente quedaron por debajo de los diez milímetros o incluso fueron nulas. Las áreas agrícolas del NOA, ya se encuentran inmersas en la estación seca, aunque igualmente se han observado algunas lloviznas y lluvias débiles, nada que pudiera mejorar la ajustada condición de humedad con que suelen transitar esta parte del año.

La zona cordillerana que va desde el sur de Neuquén al norte de Chubut, presentó una a buena performance pluvial, coincidiendo con la época en que suelen aparecer estos máximos. Igualmente el patrón no fue parejo a lo largo de los antes patagónicos, con un repunte en el sur de la isla grande Tierra del Fuego.

La comparación de los registros pluviales con los valores estadísticos del mes de junio (1973-2017), define una extendida anomalía negativa de la precipitación. Como es lógico, aparece la anomalía positiva en el centro de BA, pero fuera de este sector, las lluvias por debajo de los valores normales prevalecen en la región pampeana.

Recordamos que en CB no hacen falta lluvias de importancia en junio para satisfacer la estadística, dado que en esta provincia, el mes de junio suele moverse entre diez y quince milímetros. Es decir con poco alcanza para definir un patrón normal de lluvias y también con un evento pluvial se puede generar un importante desvío. Lo contrario sucede por ejemplo, sobre ER, donde las precipitaciones deberían alcanzar los cuarenta milímetros y en esta ocasión el comportamiento de junio quedo bastante atrasado respecto de este valor y la anomalía lo refleja como una situación demasiado grave. Por eso, en esta época del año los mapas de anomalía pluvial hay que interpretarlos con cuidado y tienen importancia relativa. Es claro que conocer la condición de humedad de los suelos es más determinante para ver cómo se transita el resto del invierno.

En este comienzo de julio, las precipitaciones han reaparecido en gran parte del país mayoritariamente como lloviznas o lluvias débiles, solo del centro para el noreste entrerriano, algunas tormentas promovieron acumulados más generosos que en áreas reducidas sumaron entre treinta y cincuenta milímetros. En general el ambiente que se impone es más húmedo que el que predominó en junio, pero también se destaca que las eventuales lluvias de mayor importancia que puedan llegar tenderán a recostarse sobre la franja este.

En cuanto a las temperaturas, las irrupciones de aire frío de los primeros veinte días de junio establecieron desvíos negativos que no pudieron ser revertidos. Tanto las máximas como las mínimas reflejan promedios que se ubican por debajo de los valores estadísticos, sin embargo el impacto sobre las mínimas fue más notorio. El norte de CB, con más de cuatro grados por debajo del promedio de junio configura la zona del enfriamiento relativo más significativo. Este comportamiento se expresó de manera eficiente sobre gran parte de Santiago del Estero y la zona mediterránea del NEA, moderándose sobre el norte de la Mesopotamia. Hubo al menos tres heladas intensas y generalizadas en la región pampeana durante el mes de junio

El mes de julio arrancó con una disminución en la frecuencia de irrupciones de aire polar, esto modera significativamente la rigurosidad de los enfriamientos a pesar de la continuidad del ambiente invernal. Se ha notado un mayor ingreso de aire oceánico desde el este y sudeste y ocasionales irrupciones de aire tropical desde el noreste. Esto ha promovido la concentración de humedad en gran parte del país, la cual con temperaturas más bajas, encuentra facilidades para que se desplieguen procesos de condensación, los cuales se traducen en fenómenos de nieblas, neblinas y persistentes coberturas de nubes bajas. Por lo pronto el potencial pluvial de esta nubosidad es bajo.

CLASIFICACIÓN DE LAS RESERVAS

Como es habitual, se analizan las condiciones de humedad actuales mediante la comparación con los valores de reservas normales para la fecha. Los resultados se clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la serie de datos1973- 2017.

Con el retroceso de las precipitaciones desde mediado de mayo, los excesos han perdido terreno y los trabajos para la fina se han podido llevar adelante sin mayores problemas. Debido a la escasa exigencia que presenta la atmósfera y a la pobre demanda de las coberturas recientemente implantadas, el perfil de humedad tiene cierta inercia y con lluvias de mantenimiento es razonable esperar que el invierno transcurra sin mayores novedades.

La clasificación de humedad para una pastura, alterna zonas algo más secas con otras un tanto sobradas, pero en general los cultivos de invierno tienen reservas para desarrollarse, posiblemente en forma más ajustada sobre el oeste de la región pampeana, hacia la provincia de LP y el oeste bonaerense. Igualmente estas son áreas que todavía presentan napas freáticas elevadas, condición que no se modela en el balance hídrico.

Sobre el oeste y sur de ER, como en gran parte del centro norte de SF y el norte de CB, la clasificación de humedad tiende a mostrar huellas del paso seco del mes de junio. Debemos saber poner en contexto este retroceso de las reservas y reconocer que esta anomalía negativa no es un problema. Con precipitaciones del orden de quince o veinte milímetros a lo largo del mes de julio el nivel de reservas se normaliza. No estamos hablando de demandas pluviales complicadas de alcanzar.

Para la misma fecha del año pasado, se destacan las diferencias que presenta el sudoeste de la región pampeana respecto del panorama más ajustado en la actualidad. Sobre la franja central del país la condición de humedad es similar.

Además de las evidentes diferencias en la clasificación de humedad en el sudoeste de la región pampeana, este invierno se viene destacando por sus características térmicas. Claramente las anomalías hídricas del año pasado en el sudoeste eran sostenidas por la persistente e inusual circulación del noreste, la cual además de promover un invierno benigno facilitaba la llegada de masas de aire húmedo hasta zonas donde normalmente las mismas están completamente ausentes. Este año el viento pampero aun con cierto atraso, ha marcado el paso del invierno y con él las zonas más secas de la región pampeana han vuelto a su régimen habitual.

TENDENCIAS CLIMÁTICAS

Indicadores de Escala Global
Con la entrada al trimestre frío las temperaturas del Pacífico Ecuatorial central han evolucionado sin mayores novedades. Si bien es cierto que respecto del mes pasado, puede reconocerse una tendencia positiva de la anomalía de la temperatura superficial del mar sobre la línea ecuatorial, la misma es insignificante como para consolidar una salida a un escenario Niño durante la primavera. No obstante y a pesar de su modestia, este muy incipiente calentamiento aleja la posibilidad de un semestre cálido bajo un episodio La Niña, algo que, aun visto desde julio, generaría un sinfín de especulaciones acerca de un potencial escenario negativo para el desarrollo de la gruesa. A esta altura del año, la lectura correcta que podemos hacer de este indicador de escala global, es que es prácticamente nula la posibilidad de que sobrevenga un enfriamiento en las aguas del Pacífico central. Queda por ver si la neutralidad que domina la condición actual se mantiene o evoluciona hacia un calentamiento.

Por otra parte, las aguas del litoral Atlántico, muestran una tendencia hacia la normalización, al menos sobre la zona de mayor importancia, es decir la costa brasileña y uruguaya. Esta condición térmica del Atlántico mantiene lejos la posibilidad de que el resto del invierno se vuelva muy húmedo o que se reproduzca una condición similar a la observada durante el invierno pasado, donde la sobreabundancia de precipitaciones fue importante. Esto representa un cambio respecto de lo que se observaba a principios de junio. Aparece un núcleo cálido en la corriente de Malvinas frente al sudeste de BA, pero esta anomalía no suele ser de importancia, más allá de la moderación de las irrupciones de aire frío que puedan llegar desde este sector.

Indicadores de Escala Regional
El invierno se viene ajustando a un patrón térmico esperado, mucho más frío que el del año pasado. Dicho esto, si miramos en el paso del último trimestre, fácilmente reconocemos dos fuertes anomalías pluviales. La primera, desde comienzos de abril hasta mediados de mayo, con lluvias muy por encima de los valores normales. La misma sirvió para quebrar la seca, recargando los perfiles para la fina pero cobrándose una mayor tajada de la producción sojera. Desde mediados de mayo y hasta hoy, la respuesta pluvial es mayormente negativa. Dada la época del año y viniendo de una sobreabundancia pluvial, este comportamiento ha sido valorado y aprovechado eficientemente para avanzar con la fina.

Es un momento del año en que la dinámica atmosférica tiende a aplacarse. No obstante es importante, controlar las anomalías pluviales. Si bien la circulación está dando señales de normalidad, es muy importante monitorear como se vienen alternando estos patrones anómalos en los patrones pluviales. En esta época del año una anomalía negativa pasa desapercibida pero podría traer complicaciones si se proyecta a la primavera, por eso debemos controlar como sigue el comportamiento pluvial. Si la circulación se mantiene encuadrada en un comportamiento relativamente cercano al esperado, la transición de agosto para septiembre ya no debería mostrar periodos secos tan extendidos. Por el momento es el factor a monitorear.

Entonces, para el resto del trimestre frío la clave para la evolución del clima vendrá dada por el comportamiento de la circulación. Como hemos visto durante junio se dio un mes seco debido a que prevalecieron los vientos del oeste sudoeste. Sin embargo la transición hacia julio viene siendo fría, pero más húmeda, con vientos predominando del este y del sudeste. Esto es favorable, pero aún las lluvias sobre el este son escasas, donde normalmente llueve más en el invierno.

Durante el mes de julio, lo normal es esperar precipitaciones con piso en los cuarenta milímetros sobre la franja este del país que crecen hacia el noreste hasta unos sesenta milímetros. Es posible que este período tienda a lograr estas marcas pluviales. Si se valida este patrón el ingreso al mes de agosto sería bajo condiciones similares, con buena provisión de agua pero sin eventos sobre abundantes que puedan generalizar excesos.

Sobre la franja mediterránea las lluvias son muy escasas en el bimestre julio agosto. Dese zona central del norte del país, pasando por el oeste del NEA y bajando hasta el oeste bonaerense, las lluvias no superan los treinta milímetros en este periodo. No hay expectativas respecto de un patrón más húmedo.

En cuanto a temperaturas, se espera que el resto del invierno se presente en general más frío que el del año pasado, pero sin que se perfilen condiciones rigurosas sostenidas. Es decir, se espera una evolución térmica más cercana a los valores estadísticos.

Los indicadores que se pueden monitorear para delinear el contexto en que se moverán las dos principales variables, parecen inclinarse por una situación de lluvias normales o ligeramente superiores sobre áreas del este y con temperaturas más frías que las observadas el invierno pasado. Estas circunstancias son favorables para el desarrollo de la fina.

CONCLUSIONES

De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre:

1. El indicador ENSO se mantiene neutralizado y no se esperan cambio significativo en su posición hasta finales de agosto. Eventualmente las mayores posibilidades para un cambio en este indicador, se inclinan hacia un calentamiento.

2. Como se vienen comportando las precipitaciones desde comienzo del trimestre frío y aun cuando se destaquen mermas respecto de los valores normales, es razonable esperar que en lo que resta de julio y hasta mediados de septiembre, las precipitaciones tiendan a ofrecerse con mayor volumen sobre áreas del este. Esto respetaría el normal gradiente de lluvias de este a oeste que durante el período frío se observa en el país.

3. La zona norte de los andes patagónicos parece enfocada a mantener las lluvias y nevadas de mayor volumen. Esto también es un comportamiento que se enmarca dentro de lo esperado.

4. La reposición de humedad en las zonas mediterráneas más secas es complicada de resolver. Hoy el patrón hídrico es favorable en la mayor parte del área triguera, tanto del núcleo tributario de Rosario como el del sudeste de BA.

5. Julio se mantendrá con el sistema climático aletargado y recién durante agosto comenzarían a reposicionarse las masas de aire de origen tropical. Esto permite establecer cierta normalidad para en este comienzo de la campaña18/19.

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